Carta: Siempre esperaré por ti

carta Siempre esperaré por ti

¿Con quién te encuentras? ¿Es acaso algún conocido de la infancia? que la vida, las peleas, el tiempo y las circunstancias han dejado parado a tu lado como una estatua destinada a permanecer inmóvil.

Será el que te cedió un día el puesto en la fila del mercado, quién se levantó y dejó un puesto para que amablemente lo ocuparas. Aquél que te comenzó a hablar inocentemente sin que te percatarás de sus intenciones, o es acaso un conocido con el que hace tiempo no conversabas.

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No lo sé y sé que no quiero saberlo. De haber alguien ahí no quiero saberlo. No quiero conocer cómo te trata ni como cada día despierta a tu lado mirando un nuevo amanecer. Cómo tiene la fortuna de tenerte cerca y de tocarte todas las mañanas y las noches.

Pero, de haber aire, de existir un puesto vacío esperando a que alguien lo ocupe. Dímelo. Yo esperaré pacientemente a que te distraigas, pongas tu empeño en hablar conmigo como una cosa tuya, y mires como un resplandor de luz va invadiendo nuestro alrededor, indicándonos que tenemos el momento y la oportunidad al frente. Al alcance de nuestras manos.

Esperar a que el momento se dé. A que calmadamente estés en el sitio oportuno en el momento correcto y yo también pueda estar ahí. Para recoger el bolso cuando se te caiga, advertirte que el carro está muy cerca o para simplemente ceder el puesto. Y que con esa muestra notes mi presencia y sepas que estoy ahí. Esperando pacientemente. Esperando el momento oportuno para comenzar a amarte. A amarte como nadie lo ha hecho nunca. A amarte como siempre soñé.

Pintar tu mundo con colores brillantes, llenos de ternura. Pintar el mundo con los sentimientos que desde hace tiempo guardo para ti. Que conservo en un baúl a la espera de ser abierto y en el que solo podemos entrar los dos.

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