Carta a mis hijos gemelos

Carta a mis hijos gemelos

Mis queridos y adorados hijos,

Ambos son tan parecidos y a la vez tan diferentes. Son como un símbolo de Ying-Yang cuando están juntos, y dos fuerzas imparables cuando están separados. Es una suerte que nacieran al mismo tiempo, ya que aprender a lidiar con ambos por separado hubiera sido muy difícil. Y eso es porque, verán, cada uno representa aquello que complemente el otro, y hubiera sido imposible entenderlo si no hubieran nacido el mismo día, si no hubieran sido gemelos.

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Sé que para ustedes no existe ni existió tal cosa como un abandono de mi parte. Sé que son sumamente inteligentes y que no van a culparme por no haber estado ahí para ustedes todo este tiempo. Pero no significa que yo no me sienta menos culpable. No importa cuántas veces me digan que entienden el hecho de que estaba trabajando para poder asegurar su futuro, no es aceptable para mí que durante ese proceso yo me haya perdido de gran parte de sus vidas. Para mí es terrible ver que durante esos años en los que me dediqué a trabajar tanto, me perdí de buena parte de su crecimiento, tanto en su relación como hermanos como en su evolución como individuos.

Estoy segura de que podía haber un modo de equilibrar todo, y así habría estado con ustedes mientras avanzaban en la escuela, mientras cambiaban sus intereses, mientras aprendían a seguir siendo gemelos inseparables a pesar de sus diferencias. Cómo hubiera querido ser testigo de todos esos años en lugar de dedicarme solamente a trabajar. Sé que hubieran disfrutado mucho más el verme siempre allí, al igual que yo.

Nunca los aparté de mi mente, por supuesto. Cada vez que quería renunciar me acordaba de ustedes y así podía resistir más. Un día más, un mes más, un año más. Pero el salir de esa etapa tan azarosa y verlos ya crecidos, más inteligentes, y sin un registro de ese proceso que quede para mí, debo decir que me siento sumamente culpable. Eso no quita el hecho de que los amo con todo mi corazón, y espero que, cuando tengan sus propios hijos, hallen la manera de equilibrar aquello que yo no pude, y puedan verlos crecer sin perderse ni un solo día de ese proceso.

Los amo hasta la muerte, mis niños.

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