Carta de desamor: Como huella en la arena

carta de desamor como huella en la arena

Fue una mañana tormentosa. El ambiente estaba plagado de rabia, furia, desconcierto. Me tocó ir hasta ti sin tener idea de lo que iba a encontrar. El sol estaba como nunca, su brillo obligaba a cerrar los ojos. Fue entonces cuando apareciste. Alto, delgado, sonriente. Qué dijiste, ni lo recuerdo. Intentaba escucharte pero mi mente fue más veloz, voló hacia el infinito, me dejó desarmada.

Lo notaste, lo sentiste. Sin más te fuiste de cacería. Esa aura particular que enceguece y emboba la supiste aprovechar. Me seguiste, me buscaste, me encontraste. Ese día era diferente. El trinar de los pájaros se convertía en música, la brisa se volvía cómplice, el calor nos envolvía.

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Fueron pasando los días y todo fue creciendo. Los encuentros, las miradas, las salidas, las fiestas, las risas. El día menos pensado estábamos juntos de verdad. Bueno, eso era lo que yo creía. Tal vez eso fue lo que me hiciste creer. Te sentí tan sincero, honesto, tan enamorado. Pensarte de otra manera no cabía en mi corazón.

Y lo bueno se acabó. Finalmente vi la realidad. Tú mismo te encargaste de que lo hiciera. Pasos descuidados, detalles fuera de lugar, caras que aún recuerdo. Nunca supe con cuántas te compartí. No me diste tiempo de defenderme, ni siquiera de pelear por ti. Tal vez no lo merecías.

Tu amor o lo que creí era amor sólo se compara a una huella en la arena. Nada profundo había en ti, por tanto nada bueno que recordar. Así como cada ola pasa por encima y le resta un pedazo de su trazo, así quedó mi amor por ti. Golpe tras golpe fue arrancando de mi corazón, eso que creía era amor. De esa huella hoy no queda nada. Fue borrada totalmente y el lienzo ha quedado en blanco para dejar una nueva. Será una huella que quedará para siempre.

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