Carta de amor para un Padre en el cielo

carta de amor para un padre muerto

Porque no hay límites cuando de amor se trata, un sentimiento incondicional guardado en lo más profundo del ser. A ti, padre, que decidiste partir hace un largo  tiempo, dejando una imborrable huella y un vacío infinito que con el tiempo, se ha transformado en gratos recuerdos de dulce sabor. Ahora en forma de estrella iluminas mis noches oscuras, luego de un largo día que puede no haber sido el mejor.

A ti, padre, que forjaste con cariño mi niñez con tu incansable esfuerzo y dedicación en cada instante, al lado de mi madre y mi abuela. Sin duda, una etapa maravillosa que se ha inmortalizado en mi memoria. Un ser que inspiraba el más puro amor en cada día vivido, un toque de dulzura en mi vida, un apoyo en los quehaceres diarios del colegio, una mirada bondadosa de comprensión, el más puro amigo, el verdadero primer amor.

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A ti, padre, amigo y amor que abriste tus brazos ante mi llegada y desde entonces me diste abrigo y protección. Tú cuidaste mis pasos, vigilabas mis noches de sueño, sanabas mis heridas con un tierno beso, motivaste mis aspiraciones desde niña, cómplice de mis aventuras siempre cubriendo una más que otra travesura.

A ti, padre, hombre de valor y disciplina que me enseño que con esfuerzo y constancia se va abriendo camino, para transitar largos rumbos de prosperidad. Tú que me enseñaste a creer en lo que era, en mis capacidades, en lo que podía llegar a ser, siempre en compañía de la humildad  para ver la sencillez de cada ser y lo más puro de cada situación.

A ti, padre, hoy convertido en espíritu, aún así guiando mis pasos y brindándome tu luz en los momentos oscuros. Agarrada de tu mano un día caminé y hoy tú caminas en cada memoria de mi infancia y en mi presente. A ti, padre, gracias por tanto amor.

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