Carta de amor para mi Madre

Carta de amor para mi Madre

Querida madre: son tantas cosas que quisiera decirte. Te aseguro que el idioma se queda pequeño ante la gratitud y el amor que siento por ti. Fuiste tú quien se encargó de cuidar cada uno de mis pequeños pasos desde que nací. Cuando nos vimos a los ojos por primera vez supimos que siempre estaríamos allí, la una para la otra. Desde entonces nos hemos vuelto inseparables; compartimos tantas cosas que todos los días doy gracias por haber tenido la dicha de tener una madre tan maravillosa como tú.

Me enseñaste a no tener miedo de expresarme y ser yo misma. Cuando los niños del kínder se burlaban de mí, tú me enseñaste a sacarles el dedo del medio y a seguir jugando e imaginando historias con mis peluches. Cuando la maestra de primer grado me regañaba por escribir con la izquierda, tú fuiste y le gritaste el doble por haberme cohibido; solo así la maestra aceptó y tuvo que enseñarme a escribir con ambas manos.

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Han sido tantas nuestras aventuras, las lágrimas que has secado de mi rostro, las alegrías que hemos compartido, las discusiones que hemos tenido. Una vida contigo es una vida bien vivida. ¿Recuerdas? Ese día en el que me caí estuviste para recogerme; al crecer pude estar allí para ti siempre que me necesitaste, llorar contigo, reír contigo, cuidarte, protegerte de la misma forma que tú lo has hecho conmigo.

En nuestra maravillosa vida juntas hemos crecido como personas. Te has vuelto una mujer sabia y determinada, no puedo sentir más amor y admiración por ti. No me caben más sentimientos en el pecho. Te escribo todas estas palabras para que siempre recuerdes que serás mi pilar más alto, mi más grande inspiración, la dueña de todos mis logros, te amo por siempre.

Tu hija.

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