Carta de amor entre amantes del deporte

No hay nada más atractivo para un hombre que ver a una mujer disfrutando mientras practica deporte. Te lo puedo asegurar. De hecho no concibo una relación entre un deportista y una pareja que no ame lo mismo que él. ¿Cómo pueden dos amantes no tener los mismos deseos, ambiciones y pasiones? ¿Qué clase de relación sería esa?

Por esa razón me alegro tanto de estar contigo. Quería contártelo con esta carta, que verás seguro a tu regreso del gimnasio, tras una sesión que no podemos compartir porque hoy trabajo temprano. Qué lástima.

Adoro verte en la sala de pesas. En cualquier sala realmente. Pero me enamoré de ti haciendo ejercicios de bíceps. Mientras estabas sentada en un banco, con los muslos apretados por el mallot y una camisa elástica pegada a tu cuerpo esculpido con ejercicio y sacrificio. Estirabas el brazo mientras subías el peso hacia tu pecho y el sudor recorría tu frente hacia una cascada infinita de carne temblorosa y ardiente por el esfuerzo realizado.

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carta de amor de amantes al deporte

Tus labios, carnosos y vivos, apenas reflejaban todo el trabajo que realizabas. Te limitabas a mirar fijamente el infinito. “¡Qué ojos!” pensé en aquél instante. Tus largas pestañas negras como el carbón tapaban tus dos preciosas pupilas rodeadas de verde esmeralda y moteadas por el color de la miel.

Me sorprendió, al acercarme, verte con una estatura más bajita de lo que parecías con tu cuerpo en plena tensión hacía un momento, desde la distancia. Pero aún así eras perfecta. Un metro y sesenta centímetros de pura feminidad explotada a través del deporte, del ejercicio físico. Reconozco que me sacaste de mis cabales nada más verte y saludarme con tu dulce voz, más aguda de lo que me habría imaginado.

No tardamos ni dos días en quedar a tomar nuestro primer zumo en una terracita cerca del gimnasio. Esa misma noche nos besamos. Fue un beso fuerte, apasionado, con tensión sexual que no pudimos resolver hasta apenas unos días más tarde.

3 años hace de aquello y aquí estamos, viviendo juntos y compartiendo nuestra mayor pasión, el culto a nuestros cuerpos. Es fantástico vivir con alguien afín a ti hasta ese punto. Comemos la misma alimentación destinada a fortalecer nuestros músculos, acudimos al mismo centro de entrenamiento y nos gustan las mismas clases de spinning, body pump y, cómo no, la musculación.

No entiendo realmente por qué mucha gente no puede concebir este estilo de vida. Algunos, incluso, han llegado a decirme que no parecemos humanos, sino meras máquinas de fabricar y agrandar músculo. “¡Las máquinas más bellas del mundo!” les digo yo riendo.

No pasa nada, entiendo perfectamente sus sentimientos, sus dudas, sus miedos. No pueden entender lo que tú, sin embargo, ya sabías a la perfección antes de conocerme. Quizás fue eso lo que nos ha unido más que nada en el mundo, el deporte. Lo que él ha conseguido, nada lo podrá deshacer jamás.

Sólo te escribo para decirte lo fácil que es vivir contigo. Lo sencillo que resulta compaginar las mismas aficiones y hacer una vida con un estilo igual al de tu pareja. Dicen que los polos opuestos se atraen, pero tú y yo tenemos los mismos gustos y no hay quien nos separe.

Muchas parejas acuden a la playa a tomar el sol. Tú y yo hacemos carreras ante las miradas de multitud de curiosos. No falta quien prefiere ir de compras con su chica o chico, nosotros vamos a la tienda de nutrición deportiva y nos ensimismamos con los botes de proteínas, las revistas de musculación y los aparatos de gimnasia.

Comprar la ropa es lo más divertido. No tenemos que disimular nuestro aspecto, podemos ser lo atractivos que queramos, siempre que entre nosotros sigamos sintiéndonos a gusto. No importa las miradas, ni los cuchicheos. Envidia es lo que a muchos les corroe las venas de no tener nuestros cuerpos. No es egoísmo lo que motiva mis palabras, sino orgullo, por nuestro físico, por nuestros músculos, por nuestro amor y por ti, por tenerte como pareja, por pasar la vida con la persona más hermosa del planeta.

Te amo mi vida, espero que no lo olvides nunca. Y, por encima de todas las cosas, espero que el de hoy, haya sido un entrenamiento de provecho. Nos vemos esta noche y lo celebramos con un beso tan fuerte como seas capaz de darme!!

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