Carta de amor: El primer día que te vi

carta de amor el primer dia que te vi

No creo en los encuentros casuales, sino en los causales. El día que decidí hablarte no era la primera vez que te veía, solo quise aparentar. Sabía que te gustaba comprar café con leche y pan dulce en la cafetería de la calle San Agustín a las ocho de la mañana. Lo sabía porque yo trabajo en el edificio del frente y la ventana de mi oficina tiene vista a la cafetería. Esa fue mi elección cuando mi jefe me dio la oportunidad de escoger hacia qué lado quería trabajar. Siempre supe que por aquella cafetería bohemia iba a pasar alguien que me flechara, y me sucedió.

Tu blusa de colores, pantalón negro y sandalias me llamaron la atención, pues estoy acostumbrado a las mujeres que utilizan el típico vestido empresarial que tanto aborrezco. Lo segundo que observé y me gusto de más fueron la silueta de tu sonrisa y los rizos castaños que te son tan propios. A partir de aquel día, tuve conflictos internos para bajar y tomar la iniciativa de hablarte. Pasaron tres semanas y me llené de valor, tenía la impresión de que eras alguien que prefería la intención del corazón que el contenido de la palabra hablada y así fue.

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Nunca te conté cómo fue la primera vez que te vi porque me gustaba, y me gusta, recitar casi a una sola voz nuestra historia de amor a desconocidos y amigos. En nuestro décimo tercer aniversario te cuento esta historia para que entre nosotros ya no haya ningún secreto. Aunque no pueda describir con palabras todo lo que siente por ti, quiero que sepas que tú me haces muy feliz. Cada momento íntimo, cada caricia y otras nimiedades más son invaluables, no tiene ningún precio en metálico cada segundo que me dedicas.

Te amo

 

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