Carta de amor por el primer beso

imagenes de amor con frases lindas - besos

Tengo 45 años y sigo sorprendiéndome por las cosas que el amor puede ofrecerte. Sin embargo sé lo suficiente como para valorar aquellos pequeños detalles que conforman tu vida sentimental, incluso cuando se repiten. Esa trayectoria que comienza siempre tan joven cuando la ves en el pasado, pero que te parece demasiado tardía cuando la experimentas por primera vez. Y pocas sensaciones se pueden equiparar a lo que es el primer beso o todos los primeros besos.

Porque primer beso, es decir ese que inicia absolutamente todo, sí que hay sólo uno. Pero es seguido de muchos primeros besos que seguro que no valorarás cada uno por igual y con mayor o menor intensidad, pero siempre muy cerca de tu corazón.

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Esta carta es para ti. Sí, para ti que estás dedicando tiempo a leerla. Es una carta de amor por el primer beso, mi primer beso, tu primer beso y todos los primeros besos del mundo, tanto si son sólo el primero de muchas personas o muchos primeros de la misma persona.

¿Locura? No. Lo entenderás todo cuando hayas leído esta carta de amor. Resulta que no hay un sólo primer beso. Ese que se da por primera vez suele ser algo torpe, más unido a mágicas fantasías y estereotipos que intentan llenar la cabeza de chicos y chicas que otra cosa. No es que no tenga sentimiento, que lo tiene. Pero es la experiencia lo que cobra importancia. Qué se siente cuando un labio toca otro labio, cuando una lengua saborea el tejido suave y resbaladizo de otra lengua que no es la suya. A ello se une las primeras caricias, los primeros abrazos y las primeras miradas.

El primer beso es como la persona que lo da. Torpe, inocente y sin experiencia. Piensa más en sentir y vivir el momento que en transmitir una sensación tanto a la otra persona como a la persona que lo está pensando.

El siguiente es el primer beso con sentimiento. Ese que recapacita sobre lo ocurrido. Normalmente se repite con la misma persona aunque las circunstancias o una torpeza exagerada pueden ahuyentarla. Eso no es importante. Sí lo es, sin embargo, el sentimiento utilizado en este verdadero primer beso. Éste que quiere sentir los labios de la otra persona, que es más lento en sus movimientos, como saboreando (literalmente) cada segundo. Este primer beso es el que despierta la madurez del amante.

El que más me gusta, por divertido, es el primer beso público. El primer beso de todos los primeros besos debe ser en privado, es lo más acertado, es íntimo, personal y una experiencia a vivir entre dos personas que pueden o no seguir viéndose el resto de sus vidas pero, seguro, de su recuerdo nunca se olvidará lo sucedido. Sin embargo, el primer beso en público es, como digo, divertido. La gente no mira. Casi nunca. Pero los amantes se besan con timidez, de nuevo con torpeza, intentando demostrar su maestría bucal y amorosa, pese a ser una habilidad que nadie percibirá ni a nadie importará salvo a ellos.

El primer beso más triste, sin duda, es el primer beso de despedida. Ese que das a una persona que amas, pero que sabes que no volverás a ver nunca más o que la distancia y el tiempo pueden alejar tanto que el sentimiento actual podría no volver a hacer acto de presencia entre los dos. Hoy en día es quizás menos doloroso con las opciones que ofrece Internet en relaciones a larga distancia. Pero ese primer beso de despedida es doloroso, el que más. Triste, pero emotivo, en el que se intenta insuflar toda la maestría aprendida, normalmente durante un verano o unas vacaciones intensas.

Pero hay, de todos, un primer beso que significa más que ninguno, no por su singularidad, sino porque acompaña a otra primera vez, la del despertar sexual. El primer beso de dos novios o simplemente conocidos, a punto de convertirse los dos en amantes por primera vez (aunque no necesariamente tenga que ser para los dos la primera experiencia), es inolvidable, es irrepetible y, pese a todo, fugaz. La pareja piensa más en el siguiente acto sin percatarse (ya lo entenderán con madurez), que ese primer beso es la chispa que aviva una llama que luego arderá como un incendio de pasión. Es un primer beso inolvidable e imprescindible.

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