Carta de amor – Amor entre divorciados

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Hola querida mía. Me dijiste que una de las cosas que más echabas de menos en tu ex marido era que alguna vez te hubiese escrito una carta de amor, como las que se escriben durante la juventud, en la adolescencia y con las que se sueña toda la vida. Pues aquí estoy ahora, escribiendo de divorciado a divorciada, esta carta que resume mis sentimientos por ti.

Es curioso lo del divorcio. Crees que tu vida será como la de todo el mundo. Conocerás a alguien y no te equivocarás, por lo que estarás enamorado durante toda una vida plena y feliz. Pero luego la realidad, como siempre, te da una sonora bofetada. La persona que amabas no es tal y como imaginabas y tu vida está lejos de ser perfecta, ni siquiera es feliz, hasta que te divorcias.

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Y créeme que te digo que me alegro de haberlo hecho. No sólo por haberte conocido, sino también porque es un camino distinto al establecido, que está oculto. Verás, la vida se compone de varias sendas, carreteras y vías. Están las más conocidas, muy frecuentadas por la mayoría y cuyo destino es ampliamente conocido. Pero luego hay pequeñas bifurcaciones, muchas de ellas aterradoras y sólo una pérdida de tiempo, pero la del divorcio es muy interesante.

Mientras estaba casado desconocía la gran cantidad de mujeres y hombres que estaban divorciados. Y, al hacerlo, he descubierto un anhelo de juventud compartido por todos los compañeros en mi situación y edad. Se han perdido muchas cosas en una pareja que no ha resultado tal y como esperábamos, por lo que es bien visto que se intente aprovechar el tiempo para experimentar y descubrir cosas que la vida nos ha mantenido completamente ocultas.

Con mi edad, ya más avanzada de lo que me gustaría, noto que las mujeres se interesan por mí, algo curioso ante la constante desmotivación de mi ex pareja. Me imagino que te sucede lo mismo. Tú todavía mantienes un físico envidiable, aunque según me confesaste estás mejor ahora que casada. No te apures, es completamente normal esforzarse más por agradar cuando no se tiene pareja, es todo un instinto humano. Yo te veo perfecta incluso ahora, cuando estamos juntos a punto de vivir en un mismo hogar.

Es maravilloso estar con alguien que te dice lo que no te gusta. Si algo nos distingue a los divorciados es la sinceridad y las ideas claras. No queremos pasar por lo mismo una y otra vez y, en lugar de avisar repetidas veces, lo hacemos una sola vez, de forma tajante, que ese camino ya lo hemos andado y el final no es de nuestro agrado.

Tenemos suerte, pues nuestros hijos ya son mayores, ya no dependen de nosotros y podemos dedicar incansablemente nuestras horas juntos a adorarnos, descubrirnos y mirar hacia un futuro que sabemos, a ciencia cierta, que podríamos no hacer unidos. Aunque, sinceramente, espero estar siempre a tu lado. No puedo comparar el amor que profesas hacia mí, la dedicación y el cariño demostrados con la indiferencia que otras parejas han podido transmitir acerca de mi existencia, mis placeres o mis sueños.

Nada que ver contigo, quien está atenta a todos mis gestos, mis pensamientos y mis conversaciones. No sabes cuánto agradezco que me consideres alguien con quien poder hablar tanto de nuestros comunes problemas como los privados y personales, los de nuestros amigos y familiares y, por supuesto, alguien con quien querer pasar cada minuto del día.

Me preguntabas anoche mientras disfrutábamos de la botella de vino rosado que compraste, que si necesitaba más espacio. ¿Más espacio para qué? Si acaso reduciría todo el espacio del mundo para poder estar junto a ti, pegadito y sin poder separarme, como siameses enamorados. No debes temer por mí lo que tu marido ha sentido. Ni tampoco pensar que de tener alguna duda o de sentirme aburrido no te lo iba a contar. Jamás me cansaría de tu mirada, de tus labios ni de tu amor. Si algún día mostrase signos de cansancio, pégame una sonora bofetada y grítame, ¡eh, que te amo! Así volveré a la Tierra, te besaré y seguiré a tu lado siempre pegado. Te quiero, querida divorciada mía, ni cambies tú nunca ni yo tampoco lo haré.

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